Mística y sabor. La historia del Maracuyá que los Jesuitas llamaron "Fruta de la Pasión"

El Maracuyá, una fruta con una rica historia y múltiples propiedades, así lo destacó Susan Fernández del Campo en declaraciones a Radionord, poniendo el foco en la producción de Santa Ana.

08-11-2025

El maracuyá, científicamente conocido como Passiflora, es una enredadera cuya singular belleza cautivó incluso a los misioneros jesuitas. "Sus flores atractivas hicieron que los misioneros jesuitas la asociaran a la corona de espinas de Cristo, durante su pasión, de aquí el nombre de 'fruta de la pasión'", explicó Fernández del Campo.

Más allá de su mística histórica, la Passiflora es un actor clave en la biodiversidad local. La especialista resaltó su importancia ecológica y paisajística:

Atracción de Fauna: Es un imán natural para la fauna, atrayendo a aves como colibríes y aves frugívoras, así como a diversos insectos polinizadores y varios tipos de mariposas.

Valor Paisajístico: Sus características la convierten en una enredadera nativa valiosa para ser utilizada en el diseño de cercos, pérgolas y espacios verdes, aportando un toque tropical al paisaje.

Desde el punto de vista nutricional, el maracuyá no se queda atrás. Fernández del Campo hizo hincapié en su importancia alimenticia por sus destacadas propiedades:

Antioxidante: Ayuda a combatir los radicales libres y favorece la salud celular.

Sedativa: Posee efectos que contribuyen a la relajación, lo que la convierte en una fruta ideal para incluir en la dieta.

El distintivo sabor agridulce del maracuyá lo hace extremadamente versátil en la cocina. La marca local Chamango ha sabido capitalizar este potencial, valiéndose de sus frutos de Santa Ana para elaborar exquisitos productos.

Su toque tropical exótico es ideal para:

Acompañar todo tipo de carnes, panes y pastas.

Ser el ingrediente estrella en tartas, ensaladas y helados.

Disfrutarse en jugos, licuados, batidos y tragos.

Autor: Dahiana Ruiz Díaz