Primer bimestre. Las provincias perdieron $1 billón de coparticipación
En comunicación con la Redacción de Radionord, el contador Oscar Acebal (MP: 296) brindó un crudo análisis sobre la situación fiscal que atraviesan las jurisdicciones argentinas.
06-03-2026
Según los datos oficiales del primer bimestre de 2026, las provincias sufrieron una pérdida de $1 billón de pesos en concepto de coparticipación federal, cifra que se agrava con el recorte del 36% en los fondos discrecionales ejecutado por el Gobierno Nacional durante febrero. Para Acebal, esta retracción es el resultado directo de una política económica nacional que está impactando severamente en los sectores de la producción, dificultando su desarrollo y erosionando la base recaudatoria del país.
El especialista explicó que la crisis productiva genera una reacción en cadena que termina afectando el bolsillo del ciudadano y, en consecuencia, las arcas públicas. "La producción se hace dificultosa y consecuentemente disminuyen los salarios que percibe la población; este impacto en el ingreso de los trabajadores golpea de lleno al consumo", detalló Acebal. En Argentina, los principales tributos se aplican precisamente sobre el consumo, destacándose el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y los denominados impuestos internos, cuya recaudación se resiente de manera inmediata ante la caída del poder adquisitivo.
Respecto a la mecánica tributaria, el contador precisó que el IVA es un impuesto trasladable a los consumidores que opera mediante el sistema de débito y crédito fiscal. La importancia de este tributo radica en que la Ley de Coparticipación Federal establece un porcentaje fijo y permanente que debe depositarse automáticamente en cada una de las provincias. Sin embargo, al contraerse la actividad económica, la masa coparticipable de Ganancias e IVA disminuye drásticamente, dejando a los gobernadores con recursos insuficientes para garantizar servicios esenciales y planes de infraestructura local.
Acebal destacó que el actual esquema de distribución de recursos pone en evidencia la vulnerabilidad de las economías regionales frente a los ajustes macroeconómicos. Con una inversión salarial provincial que se ve asfixiada por la baja recaudación y la quita de transferencias nacionales, el escenario para el resto de 2026 se presenta sumamente complejo. "Estamos ante un problema de distribución y de incentivo a la producción; sin salarios dignos no hay consumo, y sin consumo el sistema de coparticipación se debilita hasta niveles críticos", concluyó el analista.